martes, 8 de diciembre de 2009

Enrique Ares Ares in Memoriam (1956-1964). EL INVESTIGADOR INFATIGABLE.

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“SU CAPACIDAD Y PODER DE INTIUCION ERAN TAN IMPORTANTES QUE SOLO LA INVESTIGACION Y EL ESTUDIO PERMANENTE LE MANTENÍA EN CALMA”.
(Comentario del Catedrático Carlos Castilla del Pino sobre Enrique Ares)



Estaba preparando un articulo más dedicado a nuestros compañeros que se destacaron por sus inventos o investigaciones y había escogido el nombre de Enrique Ares Ares, alumno del Colegio Luís de Góngora, que allá por el mes de septiembre del 1959, apareció en la prensa con la noticia de que en su Lugo natal, había conseguido hacer andar su coche con GAS BUTANO.

Para documentarme, sobre el compañero, el invento y algunas otras cosas, me puse en contacto con sus antiguos compañeros de colegio, Juan Cebrian Quesada y Fernando García Popa, compañero que le ayudó mucho en Madrid, a perfilar y elaborar planos y documentación para lograr patentar su carburador. Juan Cebrian Quesada, no sabía nada de él desde que salió de la Universidad, pero si nos facilitó en forma “sencilla” el fundamento técnico de su invento. Fue Fernando García Popa, el que nos dio la desagradable noticia de su muerte.

Con la pena que ello suponía empecé a recabar información para hacerle una semblanza que fuera digna de una persona que fue buen compañero, mejor alumno y un genio de la investigación.

Su nacimiento y estancia en la Universidad Laboral

Nació en Lugo, el 15 de Mayo de 1939, donde cursa el bachillerato elemental, dejando sus estudios para trabajar en un taller de reparación de automóviles, hasta que consigue una beca para nuestra Universidad Laboral donde termina la carrera de Perito Industrial. Ya en el primer curso de su carrera efectuó una patente de invención por “Perfeccionamiento de Motores de Explosión para el empleo de gas como combustible” De todo ello hizo un prototipo y efectuó distintas pruebas de estudio en los talleres de la Universidad Laboral de Córdoba.

Allá por el año 1959, y durante las vacaciones del mes de septiembre (19) la prensa local y regional publicaba lo siguiente: “EL ALUMNO DE LA UNIVERSIDAD LABORAL DE CORDOBA, HA CONSEGUIDO QUE SU COCHE FUNCIONE CON GAS BUTANO”

Efectivamente al compañero Enrique Ares, a la vuelta a la Universidad constituyó un centro natural de atención, por su investigación en el campo de la aplicación de los hidrocarburos a los coches. Juan Cebrián Quesada, compañero de esta primera promoción y técnico en temas de hidrocarburos de la empresa Repsol IPF, me ha expresado de forma inteligible para los profanos en que consistió el inicial diseño del amigo Ares, diseño que él, en un principio no entendió, pero más tarde con la especialización adecuada en el tema, lo comprendió y me lo explica de la siguiente manera:


“VOY A CONTARTE COMO DESPUES DE QUE EN AQUELLA FECHA SE HABLARA DE ESTE TEMA PUDE COMPROBAR EN MI ENPRESA BUTANO S.A. (REPSOL YPF) COMO TECNICO LA APLICACION PRACTICA DE LA TEORIA QUE EXPONIA NUESTRO COMPAÑERO ARES.
CUANDO INGRESÉ EN MI EMPRESA EN FEBRERO DE 1964 ESTABAN EN SUS PRINCIPIOS LA APLICACION DEL GAS EN EL AUTÓMOVIL, SE TRATABA DE LLEVAR EL GAS HASTA EL CARBURADOR EN VEZ DE GASOLINA. ESTO SE CONSIGUE COLOCANDO UNOS ENVASES EN EL MALETERO DEL VEHICULO Y SE HACE LLEGAR EL GLP EN FASE LIQUIDA, PERO PARA SU APLICACION DEBER SER CAMBIADO A FORMA GASEOSA

EL PROBLEMA SE SOLUCIONA CON UNA APORTACION DE CALOR PARA ELLO APROVECHAMOS EL AGUA DE REFRIGERACION DEL VEHICULO ANTES DE PASAR POR EL RADIADOR Y DE ESTA FORMA INYECTAR GAS EN EL CILINDRO, UNA VEZ QUE PRODUCE LA EXPLOSION EN EL INTERIOR GENERA MAS POTENCIA CALORIFICA QUE LA GASOLINA CON LA VENTAJA DE QUE AL FINAL SOLO SE PRODUCE VAPOR DE AGUA REDUCIENDO LA TAN DISCUTIDA CONTAMINACION.

EN LA ACTUALIDAD SE FABRICAN COCHES CON UN DEPOSITO INCORPORADO EN EL MALETERO ESPECIAL PARA EVITAR PERCANCES EN CASO DE ACCIDENTE”.

Las autoridades ante la presión de las multinacionales de la gasolina, hicieron oídos sordos a este tipo de solución y sólo la permitieron a nivel oficial en transportes públicos (taxis) y autobuses.


Con los compañeros de su promoción en la escalinatas del Colegio Mayor


Enrique Ares, en la sociedad de Córdoba

Con los compañeros de su promoción en la escalinatas del Colegio Mayor


De forma paralela a sus investigaciones se iba sucediendo su ciclos de estudios de la carrera de Perito Industrial que realizó en Córdoba. Como todos alumnos de aquella promoción de la Universidad Laboral que estudiaron peritaje en Córdoba, fueron alojados en el Colegio Mayor, Lucio Anneo Séneca, de la calle Alfonso XIII, frente al Círculo la Amistad.

Lo mismo que en su vida de investigador, el compañero Enrique Ares Ares, tuvo una actividad muy elocuente, tanto en su vida de estudiante como en su vida civil. Ares, era todo el ejemplo del clásico “líder” que todo el mundo quiere para si. Como quiera que por razones de proximidad frecuentara el Cine Club del Salón Liceo (Circulo de la Amistad), pronto se granjeó simpatías y admiración entre los socios. Tras la dimisión del grupo fundador de este cine Club, Rafael Mir, Martínez Borckman y Pepe Jiménez, enseguida y a pesar de juventud, fue elegido responsable cultural de dicho cine Club, por su capacidad dialéctica, su inteligencia y su saber estar en todas las situaciones.

El cine Club de Salón Liceo del Circulo la Amistad, era en aquellos tiempos (1963), el mejor púlpito que había en Córdoba, para presentarse en sociedad y demostrar los valores que uno llevaba dentro. El compañero Ares, realizó perfectamente este trabajo durante SEIS MESES, que le valieron prestigio y notoriedad dentro del mundo político y cultural de Córdoba.

Tuvo que ser un político como Luís Mardones, que en aquella ocasión era delegado del SEU, quién por celos o lo que sea, lo defenestró, y le hizo perder el cargo. El tal Sr. Mardones (político canario), desde aquellos tiempos (1963), hasta la fecha, parece ser que no ha dejado jamás de utilizar su coche oficial. Es un caso parecido al del Sr. Martín Villa.

Después de que le obligaran prácticamente a dimitir de este cargo, hubo algún grupo de los llamados “intelectuales” de la oposición que quisieron ficharlo, tal fue el caso de D. Carlos Castilla del Pino, célebre catedrático de Córdoba, que quiso incorporarlo a su “avanzadilla” progresista, en la que ya estaban captados muchos intelectuales de Córdoba. Enrique Ares, hombre de gran inteligencia e intuición, no vio tan apetecible el proyecto teórico que le ofrecían y decidió dedicarse a lo que le gustaba como era la investigación y su carburador de butano. Este rechazo, no agradó nada al “engreído” de Castilla del Pino


Enrique Ares, en Madrid y “El Carburador Ares”

Nada más terminar la carrera Enrique Ares, se marchó a Madrid y allí siguió perfeccionando su CARBURADOR, para usos en serie. En todos estos menesteres de desarrollo, registros y patentes, contó con la colaboración inestimable de su compañero Fernando García Popa, que le realizó algún desarrollo en planos y memorias. Quizás por las presiones del sector de las gasolinas, lo patentado dio pocas señales de vida. Bien es verdad que existen en la actualidad muchos taxis que circulan con GAS BUTANO.

Llegó a colaborar como ayudante de cátedra en la Escuela de Peritos Industriales de Madrid. Pasó a prestar sus servicios en la Empresa Bresel S.A., en calidad de ayudante del Jefe de Programación, Organización y Control, realizando fuera de la jornada de trabajo unos estudios de investigación en la citada fábrica “sobre carburación”. Llegó a estar subvencionado por el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas, para realizar el prototipo y puesta en práctica de dicho sistema de carburación .



La fecha fatídica de su muerte

No se cuando pero el amigo Ares se casó con una mujer de nacionalidad cubana que era profesora de danza y el matrimonio tenía una hija. El día 2 de Marzo del 1985, día en que uno de los tres debía de celebrar su cumpleaños, tuvieron necesidad de entrar a una sucursal del Banco Bilbao ubicada en la localidad de GRAO GANDIA (Valencia). Al poco rato de entrar y cuando ya estaba en la ventanilla para ser atendido, entraron dos asaltadores armados en el banco, y mientras uno se dedicaba a esquilmar la caja, el otro le dijo a él “Usted apartese”, colocándole los cañones de su escopeta debajo de la axila. No se sabe si por el nerviosismo reinante, por un movimiento brusco o lo que sea, lo cierto es que sonó un disparo y Enrique Ares, cayó fulminado al suelo herido de muerte. Los dos asaltadores salieron huyendo y a pesar de que se actuó con relativa prontitud, Enrique Ares Ares, de 44 años, fallecía a las 11 de la mañana. El cuerpo del compañero Ares, todo bañado de sangre, fue trasladado al centro hospitalario de la Seguridad Social, en donde sólo pudieron certificar su muerte.


Desconocemos que fue de su familia (mujer e hija), pero es inevitable que nos quede el recuerdo de un compañero que a decir de los que colaboraron con él en el Cine Club del Circulo de la Amistad (Sr. Benito), -Repitiéndonos lo que él había oído decir a Castilla del Pino, en aquellos pasillos del Circulo de la Amistad sobre Enrique Ares: “SU CAPACIDAD Y PODER DE INTUICION ERAN TAN IMPORTANTES QUE SOLO LA INVESTIGACION Y EL ESTUDIO PERMANENTE LE MANTENÍA EN CALMA”.


En su momento hubo que felicitar al compañero Ares por su tesón y constancia en su investigación, pero hoy que nos hemos enterado de su desgracia, acompañamos a su familia en el sentimiento por la pérdida irreparable de este importante ser humano, que en nuestro época “Inundó” a la Universidad Laboral con su prestigio y su investigación..


M. Estévez

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Plácido Baz Benito In Memoriam

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Ha muerto Plácido Baz Benito
(El simpático benjamín)


Nosotros los externos del Colegio Gran Capitán de aquellos años (1957-1961), siempre creímos que su apellido era Paz, y su sonrisa casi permanente nos inducía al error de confundir su apellido.


No coincidí en clase con él, pues perteneció siempre a otra rama o especialidad, pero era habitual verlo por los pasillos de nuestro Colegio. Fue una excepcional persona como me han reafirmado sus paisanos los salmantinos. Con el simpático “Trujillo”, e Inocencio Blanco, formaban el trío de “pequeñitos” de nuestro querido Colegio. En cualquier acto deportivo del Gran Capitán, era frecuente ver a los tres compañeros citados, formando grupo como otros muchos, en torno a nuestros “ídolos” de aquella época. Cada competición deportiva, tenía a su líder. Pero en muchas de ellas estaba el desaparecido José María Parejo Polo, que por sus características, su edad y su exultante simpatía, le gustaba verse rodeados de los más pequeños y con ello se hacía acreedor a que todos estos jóvenes compañeros pulularan a su alrededor después de cualquier buen resultado. Para todos tenía siempre una frase cariñosa o amable. A mi personalmente y de forma singular, me llamaba “canelita”, por mi costumbre cordobesa de mencionar continuamente el dicho o la frase: “Esto está Canela…”-, Al bueno de Diego, esta simpática expresión le agradaba profundamente.


El emigrante de la Encina (Bello rincón de Salamanca)
Plácido, posiblemente era el alumno más joven de cuantos estábamos en aquel añorado Colegio. El, era risueño, mientras el “Trujillo”, era travieso. Por el contrario Inocencio Blanco, era algunas veces muy gruñón y con frecuencia protestaba de forma airada. No obstante los tres gozaban de un prurito especial en el Gran Capitán, que le hacían sentirse queridos y mimados por todos.

En una tarde de sábado y estando en las canchas de cemento que había al final de las pistas de atletismo, nos encontramos cada uno con un stik en la mano, pues parece ser que ambos y con algunos más, habíamos elegido el Hokey sobre hierba como deporte a practicar, Más que ser capaces de andar en aquellos patines, nos pusimos a hablar de aquellas encinas que marcaban el limite natural con el arroyo que pasaba por el Puente de Los Piconeros, lindando la zona deportiva de la Universidad Laboral y la “campiñuela”..

Allí nos dijo, a los que estábamos con él, que había nacido en un pueblo muy bonito que se llamaba “La Encina”, que lindaba con Ciudad Rodrigo, en el corazón de la Provincia de Salamanca. En su pueblo abundaban los –Baz y los Benitos- que eran una genealogía que tenía sus inicios en Galicia, y que por razones de la dichosa emigración llegaron a Salamanca, pasaron a Portugal, Barcelona, Madrid y El País Vasco.

Con aparente pena y en aquel Junio de 1960, nos dijo –Mi padre y mi familia ha emigrado a San Sebastián, así que yo cuando vuelva de vacaciones, ya no viviré en la Encina. Esto último me lo dijo con la sonrisa pérdida y algún inicio de lágrimas en los ojos. A pesar de que vaya a vivir en San Sebastián, yo quiero que la promoción la gane el Córdoba, pues ya le he tomado cariño a Córdoba. (Se jugaba en aquellos días la promoción de ascenso a 1ª División, entre el Córdoba y la Real Sociedad). Finalmente ganó la Real Sociedad.

El amigo Plácido como buen salmantino, era gran aficionado al mundo del toro, no en balde su paisano el “Viti”, era el torero que más veces saldría por la puerta grande de la Plaza de Toros de Las Ventas. También nos comentó el cuadro que había visto en un Bar de Alcolea. (Bar Carmona), en el que se podía ver al Cordobés, aún de novillero y poco antes de tomar la alternativa, retratado con el que mandaba en España por aquellas fechas.


(Cuadro del Bar Carmona)

El día 2 de Junio de 1961, en la Feria del Corpus de Granada, “El Cordobés”, sufrió una grave cogida en el segundo novillo de su corrida. Sus banderilleros habían colocado cada uno un par de banderillas y el público que le había dado, dos orejas y rabo en el primer novillo, quería más y más y le pidió que pusiera un tercer par de banderillas “cortas”. al “quiebro”, cosa que él hacía como nadie. El torero en plena borrachera de éxito aceptó el reto y las quiso poner junto al estribo. Al salir del “quiebro”, el toro lo enganchó y le produjo una cornada muy grande que tuvo a toda la España taurina en vilo por su extremada gravedad, según diagnosticó el Doctor Pulgar, que le atendió en la Plaza.

Recuerdo que estábamos en el estudio después de comer. Ya no teníamos clases, porque estábamos preparando los exámenes finales. Se había cundido una información de “radio-macuto” en la que decían que el Cordobés, estaba más o menos que “terminando”. El grupo lo formábamos, Antonio Álvarez López, Torres Cabrera, Aurelio Sepúlveda, Arjona Vázquez, Juan Jesús Navarro, y unos cuantos más. Todos estábamos lógicamente preocupados, pues nos apenaba la suerte del torero. De pronto vimos aparecer por la puerta que daba al canal, al amigo Plácido Baz Benito, acompañado del padre “Pelo Pincho”, que bajándose venían del “coche de Serranito”, venían de Córdoba de la consulta del dentista. Nada más llegar hasta nosotros, nos dio la grata noticia que se conocía en Córdoba, y que no era otra, que la de que el torero no solamente había mejorado, sino que había sido entrevistado por Francisco Vargas, locutor de Radio Córdoba. EAJ-24, habiendo sido visitado por el Alcalde Granada.

La sonrisa del amigo Plácido, una vez más sirvió para dar felicidad a las personas que convivían con el. El amigo Plácido Baz Benito, era una apuesta permanente a la Esperanza.

Los que tuvimos la suerte de tratarle, se nos hace imposible de aceptar que su sonrisa se apague. Con él se ha ido, su bondad y la complicidad de su eterna sonrisa. Mirándolo en su foto, con el uniforme inicial de la Universidad Laboral. Nadie se puede hacer a la idea, de que el ser del ROSTRO ETERNAMENTE SONRIENTE, pueda borrarse. Los avatares de la vida, y quizás por hacer honor a sus apellidos, ha querido emigrar al mundo del más allá, en el que me consta, creía profundamente.


M. Estévez

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Miguel León Torres In Memoriam

Escrito por José Antonio Rodríguez Gil:

Cuando el pasado día 22 a las 11,08 Magdalena me llamo para decirme que Miguel acababa de fallecer, el mundo se hundió bajo mis pies, pues había llegado la noticia que no por esperada nunca hubiera deseado recibir. Fueron unos sentimientos totalmente opuestos a cuando por mayo del 2008, Juan Antonio Olmo, me llamo para decirme que había localizado a Miguel León Torres, la alegría me inundo y por fin después de 41 años había vuelto a encontrar a mi amigo Miguel, con el que hable por teléfono, llorando como un niño.

A Miguel lo conocí en octubre de 1961, cuando ambos, junto a otros compañeros, aparecimos un caluroso día, en las, a nuestros ojos, inmensas instalaciones de la Universidad Laboral de Córdoba. Allí estábamos un montón de chavales procedentes de toda España, más perdidos que otra cosa, intentado adaptarnos al ritmo que tenían los “veteranos” y que si en aquellos momentos alguien nos propone devolvernos con nuestras familias, no lo hubiéramos dudado, si bien por suerte, nadie nos hizo el ofrecimiento y a partir de aquel momento se abría ante nuestro infantiles ojos una nueva vida, llena de incertidumbre.

Como digo a Miguel lo conocí aquel día, pues no pusieron en la misma habitación y a partir de entonces no nos separamos durante los tres años que duró nuestra experiencia en la Laboral, siempre en la misma habitación, en la misma clase, en el mismo equipo de futbol y en nuestras salidas a Córdoba, cuando nuestra maltrecha economía nos lo permitía. Así hasta junio de 1964 en la que finalizada nuestra etapa en Córdoba cada uno volvió a su casa.

Alguien dirá que tres años de convivencia no son tantos, pero fue una convivencia muy intensa, muy lejos de nuestras familias, unos más que otros, en una época de nuestra vida muy “expuesta” a todo tipo de influencias y con un ansia desmesurada por aprender y ahí encontré a Miguel, un muchacho más bien tímido, sensato, con gustos similares a los míos en definitiva . . ”un amigo”. Que yo recuerde solo discrepábamos en una cosa, la calidad de la morcilla, yo como buen burgalés defendía la mía de arroz y el la de su tierra. En definitiva Miguel me marcó.

Antonio Marco Marín, Francisco Vidal Porras Morales y Miguel León Torres

Como digo en junio de 1964 nos despedimos y por avatares de la vida no volvimos a tener contacto. Una vez que mi vida se estabilizó, me dedique a buscarlo como se dice por tierra, mar y aire, sin ningún éxito, aunque en 2005 una persona de su pueblo, me dijo que el no, pero su padre le conocía, si bien no sabía donde estaba, por fin tenia algún señal de él.

Así hasta mayo de 2008, fecha en la que por mediación de Juan Antonio Olmos, al que nunca dejare de agradecerle su ayuda, pude por fin hablar con Miguel, en uno de los día más emotivos de mi vida.

Finalmente en el II Encuentro de Laborales celebrado en noviembre de 2008, nos encontramos, junto a otros compañeros, siendo uno de los días que más nervioso he estado durante la espera de tan anhelado reencuentro.

¡Por fin había encontrado y abrazado a Miguel!. Pero toda mi alegría se volvió tristeza y pesadumbre, cuando sentados en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, me dijo que estaba enfermo, que llevaba un año en tratamiento y que con la esperanza de superar la enfermedad seguía viviendo con el apoyo inconmensurable tanto de su mujer Magdalena, como de sus dos hijos Noelia y Álvaro.

Con posterioridad al II Encuentro de Laborales, los compañeros del colegio Luis de Góngora, nos reunimos en mayo de este año en La Alpujarra, sin que Miguel pudiera asistir, pues su enfermedad le impedía viajar y estar fuera de su casa o del hospital donde seguía un tratamiento para el dolor, sin embargo, si que pude en compañía de Angel del Pozo disfrutar unas horas de su compañía.

A partir de ese momento solo tuve contacto telefónico, pues mis obligaciones laborales me mantenían lejos de Granada y nunca podré olvidar su clásico saludo, cuando descolgaba el teléfono, ¡Hola amigo!, pero marcando intensamente cada una de las sílabas de A MI GO, como si quisiera profundizar en ese maravilloso concepto, como si quisiera recuperar esa amistad tanto años no disfrutada, como, sabedor que era de su enfermedad, quisiera exprimir al máximo cada uno de los contactos, y siempre con un ánimo maravilloso. En ningún momento me traslado ninguna queja, ni lamento, sino su alegría por la vida que había vivido, por haberse casado con Magdalena a la que conoció en su Villanueva del Arzobispo natal, cuando ambos eran unos niños y que en su enfermedad solo vivía para el con una abnegación absoluta; por sus hijos, Noelia y Álvaro, que decía “son buenísimos”, con un cariño que le salía por los poros de su maltrecho cuerpo; por su madre Rosa, a la que adoraba, que había sacado adelante a la familia, cuando en plena juventud se quedo viuda con 5 hijos en edad de estudiar, trasladándose a Granada y reiniciado una nueva vida. Miguel que estaba estudiando Arquitectura en Sevilla, tuvo que volverse con su familia y estudiar Arquitectura Técnica, profesión que desarrollo, como todo lo que hacia, con absoluta responsabilidad. Expresiones de cariño y agradecimiento que las hacia extensivas para el resto de su familia, hermanos, sobrinos, para sus compañeros de trabajo, amigos, etc., todo el mundo era bueno a los ojos de Miguel.

Con José Antonio Rodríguez Gil

Últimamente Miguel ya no se ponía la teléfono, el tratamiento que seguía, no le hacia efecto y ello le tenia sumido en el dolor, que debía ser combatido con otro tratamiento más agresivo y que le hacia estar sumido en un sueño permanente, que no le permitía comunicarse telefónicamente. Ante esta evolución de la enfermedad y con miedo a no volver a verle más, tenía planeado visitarle aprovechando el puente de Los Santos, en mi tierra, Burgos, el lunes 2 es fiesta, pero el destino ha querido que Miguel se me haya escapado por 10 días.

Miguel te has ido, pero no nos has abandonado, simplemente estas esperándonos en algún lugar, que seguro la ser un hombre bueno en toda su extensión, un buen hijo, un buen marido, un buen padre, un buen hermano, un buen trabajador, un buen amigo y conforme a tus creencias, será donde encuentres la paz, la tranquilidad, la seguridad de que los que aquí se han quedado no están solos, que esta tú familia, para la que has sido un ejemplo, tus compañeros de trabajo y tus amigos. Que Magdalena, Noelia y Álvaro, nos tienen a todos nosotros para que siempre se sientan acompañados, para que al principio lloren en nuestro hombro, pero luego y estoy seguro de es lo que tu quieres, rían con nosotros y en definitiva sean felices que es lo que se merecen

Miguel solo quiero que sepas, que tus amigos de La Laboral, nunca te olvidarán, y yo en particular espero encontrarme contigo, sin esperar los 41 años que tardamos en nuestro reencuentro, para recuperar esos años perdidos y poder disfrutar de la amistad que nos tenemos, “per secula seculorum”

Hasta luego AMIGO Miguel.

Burgos 31 de octubre de 2009


José Antonio Rodríguez Gil

Escrito por Antonio Marco Marín:

Querido J. Antonio:
Si es posible me gustaria que colgaras de la WEB en alguna zona recordatoria del in memorian de M. Leon Torres las fotos que te adjunto.
En todas las fotografias que nos hicimos en el encuentro del 2008, está sonriendo a pesar de su enfermedad que nos oculto a todos.
Yo le recordare sonriendo en lugar de con pena.



Antonio Marco

lunes, 22 de diciembre de 2008

Lázaro Jiménez Rodríguez (profesor de taller)

Escrito por José Julio Domingo Moya:

Siempre recordaré a mi maestro de taller el Sr. Lázaro. Con él y 8 compañeros más compartí aquellos años en el taller pequeño y ante las fraguas haciendo la Oficialía Industrial de "Forjador cerrajero especialista en construcciones metálicas" que consta en mi título de Oficialía.

Yo fuí un alumno destacado. Aprendí mucho de él y sobre todo de su sencillez y su buen hacer. En aquellos años hicimos muchas piezas útiles en el taller. Recuerdo especialmente por su tamaño la escalera con plataforma que se montó para revisar los extractores de las fraguas, unas lámparas tipo castillo que hicimos para la Casa de Jaén en Córdoba, 2 candelabros que "tenían que salir exactos" para la exposición permanente de Mutualidades que me encargó personalmente a mí y un magnífico "Cristo Crucificado" que estuve ayudándole a hacer en foja y de una sóla pieza que regalaba a uno de los rectores salientes, creo que fue al P.Pirallo. Una magnífica obra.

Lo que peor me supo fue no poderle traer el 1er Premio del Concurso Nacional de Juventudes que se celebró en Cádiz en el 1972 al que fui en representación de La Laboral cuando hacía el curso de preparatorio al COU. El premio se lo dieron al representante del centro en el que se celebró el concurso "porque sí" y el Sr. Lázaro me dijo que no estuviese apurado porque algo le tenían que dar a aquel centro. Me dieron el segundo premio y a mi me supo muy mal.

Durante aquellos años de oficialía pasamos en varias ocasiones por la "Peña Taurina de Ciudad Jardín" de la que el Sr. Lázaro era presidente y donde supimos lo mucho que lo apreciaban.

Conocí a su esposa porque en alguna ocasión fui a su casa. Recuerdo que a llevar una lámpara que hice de forja, similar a las que hicimos para la Casa de Jaén y que por acceder a participar en el concurso antes mencionado consintió que me la llevase a casa para regalarla a mi madre. Me la llevó a su casa donde la recogi y la facturé en el tren. La tengo colocada en el comedor rústico que tengo en mi casa. Hoy tengo medios en mi casa para obordar cualquier trabajo en construciones metálicas y en el instituto sigo siendo el especialista en soldadura y construcciones metálicas.

En las distintas ocasiones que he vuelto a La Laboral, con ocasión del 25 aniversario de COU, en la preparación del cincuentenario, en la celebración y en el primer reencuentro siempre he preguntado por él y me hubiese gustado volver a encontrarlo. No tuve esa suerte. En una de estas últimas ocasiones me dijo el Sr. Blanco, que también fue maestro de taller en forja que estaba enfermo y ahora nos ha llegado la noticia del fallecimiento.

Quiero hacer llegar mi pésame a la familia y que sepan que para mí, el Sr. Lázaro fue siempre mi maestro, aunque después hiciese Físicas siempre he dicho que "la única carrera que hice bien fue la de Forjador-Cerrajero con el Sr. Lázaro en la ULC, la de Física la hice "a medias" porque la otra mitad la hice corriendo delante de los grises en la facultad".

Sr. Lázaro, descanse en paz y en nuestro recuerdo.

José Julio Domingo Moya "El Papi"

jueves, 11 de diciembre de 2008

Semblanza sobre el Padre Angel Gutierrez de Cea durante su funeral

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ANGEL GUTIERREZ DE CEA

En medio de la tristeza que supone siempre la última despedida de un hermano, es un consuelo poder recordar su paso entre nosotros por la alegría y optimismo que supo extender a su alrededor.
Esta es una de las características que definían a Fr. Ángel Gutiérrez de Cea y es bueno tenerlo presente en estos momentos tristes del adiós.
Los últimos días de su enfermedad han sido para nosotros, como hermanos de comunidad, un motivo de recordarle con frecuencia.

Este recuerdo se ha visto siempre acompañado de sonrisas cariñosas ante las salidas y anécdotas que salpicaron su vida de fraile dominico.

Nació Fr. Ángel en Villamediana, Palencia, el 28 de febrero de 1933.
El próximo febrero, por tanto, cumpliría 76 años.
Una familia numerosa, cuyos padres se llamaban Faustino y María. Fueron ocho hermanos, de los que viven cuatro, entre ellos dos religiosos, Fr. Emeterio, dominico, que preside la eucaristía y una hermana de las Hermanitas de los pobres, ya fallecida.
Nos acompañan también hoy sus hermanas Dionisia, Tomy y Consuelo, su cuñado Víctor y sus sobrinos.

Sus inicios en la Orden tuvieron lugar en la Escuela Apostólica de Corias, Asturias, el año 1945, de donde pasó a Palencia para la toma de hábito en el Convento de San Pablo, en 1950.

Cursó la filosofía en las Caldas de Besaya, del 51 al 53, y la teología en San Esteban, Salamanca, donde se ordenó de sacerdote en 1958. Este año celebró, en la enfermería de Villava junto a otros compañeros de curso, sus bodas de oro sacerdotales.

Al concluir sus estudios de teología fue destinado a la Universidad laboral de Córdoba. Desde ese momento la docencia de distintas materias fue definiendo su trabajo. Su llegada a Valladolid tiene lugar en 1968.
Como en Córdoba, su labor se centró en la enseñanza, especialmente del latín. Fue profesor durante bastantes años en el Instituto Superior de Filosofía; en el Colegio Sagrado Corazón, de las Hnas. de la Anunciata y en el Instituto Grial. Su actividad docente la compaginó con su labor pastoral tanto en el Colegio Menor Santo Tomás del que fue director espiritual, como en la iglesia conventual en que nos encontramos.

Hombre campechano supo hacer amistades por los lugares por donde pasó dejando un recuerdo de hombre generoso, simpático y buen compañero. Viajero empedernido acompañó y animó excursiones por diversos lugares, de España y del extranjero, hasta que la enfermedad se lo impidió.

Su vida dio un cambio radical cuando en febrero de 1993 sufrió una trombosis que le paralizó medio cuerpo. Esto significó tener que dejar las actividades que venía ejerciendo y cambiar de ritmo. Abandonó las clases para someterse a una rehabilitación que le ayudara a recuperar los desperfectos que le había causado la trombosis.
Diez años permaneció en estas condiciones en esta comunidad. A pesar de los esfuerzos, la recuperación nunca fue completa. Al contrario, poco a poco, fue limitando sus movimientos y causándole un deterioro que obligó a trasladarlo a la enfermería de Villava donde sería atendido con los cuidados que necesitaba.

Creo que es digno de destacar el modo como afrontó su enfermedad. Los infartos cerebrales le dejaron paralítico, pero su inteligencia y memoria siguieron lúcidas hasta el detalle; mantuvo, de este modo, un ánimo optimista, acogedor, paciente, sin quejarse de sus limitaciones, aunque con su voluntad muy deteriorada.

Sorprendía cuando al preguntarle cómo se encontraba respondía con una voz un tanto entrecortada que muy bien. Un ánimo que hacía que, en medio de sus limitaciones, su vida no significara una atención desmesurada que impidiera a los demás seguir con su labor. Últimamente la enfermedad fue haciendo estragos en su cuerpo. Finalmente, hace unos quince días, ingresó en el hospital aquejado de insuficiencia respiratoria, lo que en pocos días fue acusando trastornos cardíacos que anunciaron que su final estaba cerca. De nuevo en la enfermería de Villava fue apagándose lentamente.

Ayer por la mañana entregaba su alma a Dios.
En esta iglesia, donde él tantas veces predicó a Jesucristo, lo acompañamos hoy para decirle adiós, rogando a ese Jesucristo a quien él buscó con ilusión premie todo lo bueno que hizo entre nosotros y perdone los fallos que pudo cometer.

Descanse en paz.

Francisco Sevillano - para Eustoquio Hospital del Amo-

El Padre Eustoquio, era más que un cura, era más que un educador, era más que un profesor, el Padre Eustoquio era un amigo y una buena persona, una muy buena persona.

Alto, las piernas cortas, la cara morena, largas patillas, la voz ronca y un corazón que no le cabía en el pecho.

Desde el primer año que me incorporé a la Laboral empecé a tener relación con él. Yo fuí –como dice Pedro Antonio Serrano Salas en su escrito-uno de aquellos chavales de 14 años, que formó parte de aquel equipo de fútbol, que entrenados por él fuimos campeones de España. Para llegar hasta la fase final de Madrid, antes tuvimos que ganar la fase Provincial y posteriormente la fase Regional en Almería. Durante todos aquellos viajes compartimos con él muchos y buenos momentos.

- Padre tenemos sed, decíamos al pasar por algún bar de Almería, de Madrid, de donde fuese.

- Venga va.

Y allí entrábamos los 15 o 16 que íbamos. Siempre nos invitaba. Nos tomábamos un refresco y nos reíamos un rato con sus cosas. En aquellos tiempos con los bolsillos siempre vacíos, esas cosas no se olvidan.

En Madrid recuerdo que nos alojaron en el Hostal Torio, justo al lado del Teatro Calderón, en la calle Atocha. Una noche nos pusimos a jugar con un balón en la habitación a las tantas. Subieron a llamarnos la atención de recepción. Habían avisado al Padre Eustoquio. El muy serio delante del recepcionista. Aguantamos el chaparrón y cuando el de recepción se marchó, todavía dimos unos toques con el Padre Eustoquio metido en el rondo. Como nos reímos aquella noche.


En la vida ocurren cosas a las que no le encuentras explicación. Pasan y ya está. Pero, por más vueltas que le das, te preguntas, yo al menos lo hago, ¿cómo es posible haber dejado pasar tantos años y haber perdido el contacto, en este caso con el Padre Eustoquio , pero también con todos los demás?

Cuando se empezó a organizar el Cincuentenario – nunca le daremos las gracias lo suficiente a Juan Antonio- me parecía mentira poder verlo de nuevo. Intenté localizarlo para saber si tenía intención de ir a Córdoba. Mediante un correo desde la residencia de los dominicos en Valladolid me comunicaron que en Diciembre de 2006 había fallecido. Como podía ser, que se me presentara la oportunidad de volver a la UNi y allí ya no estaría el Padre Eustoquio. Hubiese sido extraordinario volver a encontrarnos y compartir un rato de risas y recuerdos.

Sirvan estas líneas como homenaje a una persona que se hizo querer por todos sus alumnos, y es que el Padre Eustoquio era más que un cura, era más que un educador, era más que un profesor, el Padre Eustoquio era un amigo y una buena persona, una muy buena persona.

Teníamos 14 años cuando jugamos al rondo contigo en aquella habitación de aquel hostal a las tantas de la noche, ahora tenemos ya más de 50, pero nunca te olvidaremos.

Francisco Sevillano González

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Pedro Antonio Serrano Salas - para Eustoquio Hospital -


Falleció el día de Nochebuena de 2004.

Pedro Antonio Serrano Salas escribe lo siguiente:

(...)

te mando una pequeña aportación referida al bueno de Eustoquio.

Me enteré de su fallecimiento por una carambola y mandé esta nota que te adjunto al Diario de León en su edición digital, que, obviamente era la única que yo podía leer desde aquí. Fue publicada en enero de 2005. Si no cuadra en alguna de las secciones, la puedes destruir.

Un saludo.

Pedro A. Serrano

(Pulsar para poderlo leer)



martes, 9 de diciembre de 2008

Funeral Padre Angel Gutierrez de Cea

Falleció el 7 de Diciembre de 2008 en Valladolid.

La misa fue oficiada por un hermano de Angel (Emeterio) también dominico y asistieron además de él sus hermanas Dionisia, Tomi y Consuelo, hermano político Víctor, sobrinos y demás familia. También la comunidad de religiosos dominicos (unos 60) entre los que se encontraba el P. Gago venido expresamente de León, además del P. Cándido Aniz y P. Zabalza al que le unía una gran amistad.

También asistió el Vicario general de la diócesis Rvdo P. Félix López Zarzuelo en representación del Sr. Arzobispo.